Plaza de Toros México
1.10.15Sé que me estoy metiendo en territorio polémico y más con la siguiente afirmación: soy taurino. Y aunque no quiero ahondar en defender mi postura hablaré brevemente sobre esto antes de pasar al motivo principal del post: la innegable imponente Plaza México.
Desde que tengo uso de memoria he ido a Corridas de Toros. Mi abuelo paterno (una persona dulce en extremo, contrario al perfil que los anti-taurinos tienen de los aficionados) es el responsable de heredar esta afición a mi familia pero como en todo, el individuo tiene la decisión final. Hay muchas cosas que me atraen de la Fiesta Brava, sus colores, su simbolismo, y la condición de ver la muerte tan de cerca: el enfrentamiento entre la bestia y el hombre.
La Ciudad de México es muy taurina, leer "Más cornadas da el hambre" de Luis Spota es un deleite seas o no aficionado a los Toros pero sí tienes que serlo a la Ciudad. El Centro, a la altura de San Juan de Letrán, era refugio de toreros. Hoy en día creo que sólo queda la tradicional cantina "La Faena", la cual merece un post propio.
Construida en tiempo récord (180 días), en lo que se planeaba fuera una bien llamada "Ciudad de los Deportes" impulsada por el empresario yucateco de origen libanés Neguib Simón, se mantiene hoy en día con su inevitable deterioro en la colonia Noche Buena. La entrada principal es por la calle Augusto Rodin (#241).
Vale la pena olvidarse de la Fiesta Brava y ver el imponente coloso. Imaginar sus años de esplendor cuando intelectuales, artistas y demás importantes personajes de la Ciudad se daban cita para presenciar el arte-espectáculo. Ver las esculturas, los carteles deteriorados que anuncian a los Matadores, las pequeñas taquillas, el enrejado.
Entre semana van novilleros y matadores a entrenar por lo que a pesar de que podría dar la sensación de abandono, casi siempre hay un policía en la entrada principal, el cuál seguramente con las palabras adecuadas dejará que entremos al recinto (al que le caben de 45 a 48 mil personas) para contemplar su majestuosidad y percibir ese olor a tierra seca.
Para leer: http://www.lamexico.com/historia.php
La Ciudad de México es muy taurina, leer "Más cornadas da el hambre" de Luis Spota es un deleite seas o no aficionado a los Toros pero sí tienes que serlo a la Ciudad. El Centro, a la altura de San Juan de Letrán, era refugio de toreros. Hoy en día creo que sólo queda la tradicional cantina "La Faena", la cual merece un post propio.
Construida en tiempo récord (180 días), en lo que se planeaba fuera una bien llamada "Ciudad de los Deportes" impulsada por el empresario yucateco de origen libanés Neguib Simón, se mantiene hoy en día con su inevitable deterioro en la colonia Noche Buena. La entrada principal es por la calle Augusto Rodin (#241).
Vale la pena olvidarse de la Fiesta Brava y ver el imponente coloso. Imaginar sus años de esplendor cuando intelectuales, artistas y demás importantes personajes de la Ciudad se daban cita para presenciar el arte-espectáculo. Ver las esculturas, los carteles deteriorados que anuncian a los Matadores, las pequeñas taquillas, el enrejado.
Entre semana van novilleros y matadores a entrenar por lo que a pesar de que podría dar la sensación de abandono, casi siempre hay un policía en la entrada principal, el cuál seguramente con las palabras adecuadas dejará que entremos al recinto (al que le caben de 45 a 48 mil personas) para contemplar su majestuosidad y percibir ese olor a tierra seca.
Para leer: http://www.lamexico.com/historia.php
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